“Pretendo que mi hijo sea lo más normal posible, defiendo la inclusión de estas personas e intento que sea feliz”

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Sandra, Gema y Eli son las fundadoras de la Asociación Mil Colores, un colectivo que da atención y apoyo a los niños con diversidad funcional y que incluye a todos los niños con diferentes discapacidades, ya sean físicas o intelectuales.El principal objetivo con el que nació fue el de acercar los servicios que los niños necesitan a las familias que residen en Castellar y en las poblaciones cercanas. En su corta andadura han conseguido poner a disposición de socios y usuarios la atención de un logopeda y un fisioterapeuta, especialistas que acuden para atender a todos los niños que lo requieran. 

Actualmente disponen de un local cedido por el Ayuntamiento de Castellar, en la barriada de La Almoraima, lugar en el que celebran talleres con un enorme éxito de participación como el dedicado a la cocina, el de reciclaje, en el que los pequeños  aprenden a reciclar de forma efectiva, y otros dedicados al arte o al barro. La asociación también organiza una gymkana y rutas de senderismo, además de campamentos de verano y excursiones.

Mil Colores recibe el apoyo, entre otros, de instituciones como la Caixa. Recientemente, la presidenta de la asociación, Sandra Carrillo, recibió la aportación que la Obra Social La Caixa realiza a este colectivo para la puesta en marcha de importantes proyectos, como el de logopedia, en el que se tratan trastornos específicos del desarrollo del lenguaje en los que se produce un retraso o una anomalía en este desarrollo sin causa explicativa sensorial, motora, intelectual, emocional o neurológica.

La aportación bancaria es una ayuda que sirve para financiar la adquisición de material destinado a personas de este colectivo que necesitan este tipo de apoyo para paliar problemas en el desarrollo del lenguaje y otros trastornos, y que vienen a mejorar la calidad de vida de menores que padecen algún tipo de diversidad funcional.

 

La actividad estrella que congrega cada año a cientos de deportistas llegados de diferentes puntos de la geografía nacional es la Carrera Solidaria De mil Colores

 

Otra de las actividades de Mil Colores es la jornada de convivencia que tiene lugar en verano; pero si hay que hablar de una actividad estrella que congrega cada año a cientos de deportistas llegados de diferentes puntos de la geografía nacional es, sin lugar a dudas, la Carrera Solidaria De mil Colores que va ya por su cuarta edición. Cada participante aporta en su inscripción un donativo que sirve para sufragar en parte las diferentes actividades y programas que la asociación pone en marcha cada año.

Sandra Carrillo es la presidenta del colectivo. Vecina de Castellar, fue la impulsora de este proyecto solidario y de ayuda a las personas con diversidad funcional. Madre de un pequeño de diez años con parálisis cerebral y diversidad funcional, decidió hace ahora cuatro años poner en marcha esta asociación después de comprobar la carencia de terapias en pueblos pequeños como Castellar, lo que obligaba a desplazarse a otros municipios para recibir esa asistencia, en el caso de su hijo Sergio a San Pedro de Alcántara. 

Esa era la inquietud que la presidenta de Mil Colores encontraba en muchas madres y padres, que coincidían en la necesidad de crear este tipo de terapias en el pueblo para poder ayudar a niños y familias.

¿Como es el día a día con un pequeño con diversidad funcional?

Pretendo que sea lo más normal posible, defiendo la inclusión de estas personas e intento que sea feliz. Su padre y yo trabajamos para que tenga en sus manos todos los recursos y que sea, dentro de sus limitaciones, una persona independiente. Esa es nuestra lucha. Quisimos que nuestro hijo fuese al colegio como cualquier pequeño de su edad, aunque ello requería un aula especifica que no existía en el colegio de Castellar. Creímos que era un recurso que el pueblo debía tener, no sólo por mi hijo, sino porque consideramos que en un centro público es algo que puede ofrecer más oportunidades. Lo luchamos, y finalmente lo conseguimos gracias al apoyo de mucha gente que estuvo con nosotros y juntos conseguimos un logro que hoy día disfrutan cinco niños.

¿Qué personas te acompañan en la puesta en marcha de esta asociación?

Desde el principio me rodeé de un gran equipo. Eli y Gema fueron las impulsoras, junto conmigo, de la lucha por el bienestar de estas personas. La asociación no solo acoge a personas con diversidad funcional, sino a cualquier niño, tenga diversidad funcional o no, porque lo bonito que tiene la asociación es que tanto unos como otros pueden aportar cosas, y que los pequeños con diversidad funcional tengan las mismas posibilidades y puedan participar como uno más en actividades de cualquier tipo. La asociación tiene en la actualidad casi 400 socios y todos no tienen diversidad funcional. Cuando hacemos la acampada de verano, las terapias o la carrera de Mil Colores todos los niños tienen cabida. 

¿Cómo ha sido la acogida en el resto de la comarca?

Estoy muy contenta, y mi equipo también. Hemos tenido una buena acogida y nos han prestado apoyo siempre. Esto nos ha posibilitado que hoy contemos con dos psicólogas, dos terapeutas ocupacionales y dos logopedas. Ello supone un gran esfuerzo económico ya que nosotros nos nutrimos de las subvenciones de diferentes organismos y empresas como Cruz Roja, Portuarios, Acerinox, Diputación de Cádiz, Mancomunidad y la cuota que aportan los socios de diez euros por familia. 

¿Qué actividades realizáis a lo largo del año?

Son muchas, pero la más laboriosa y la que más tiempo de organización nos ocupa es la Carrera Solidaria, que cuenta con la colaboración de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. Llevamos cuatro ediciones y todas con una amplia participación de corredores, pequeños y mayores, venidos de toda la comarca, y que no dudan en acudir a la llamada de Mil Colores, en una cita solidaria en la que pueden participar todas las personas que quieran colaborar.

¿Cómo es la colaboración municipal con la asociación?

La aportación más importante ha sido la cesión de un local en la barriada de La Almoraima donde podemos llevar a cabo nuestras actividades. Unas buenas instalaciones, que desgraciadamente se nos empiezan a quedar cortas, ya que cada vez atendemos a más personas que vienen buscando las terapias que aportamos desde Mil Colores. Nos gustaría tener una sede como la que tiene en Marbella la Global Gift, en la que desarrollan una gran labor con personas también con diversidad funcional. Somos una asociación humilde, estamos empezando, y lo que queremos es que ellos estén bien. Como presidenta, me gustaría en un futuro que este proyecto fuera un proyecto grande, donde haya gente que se implique de verdad, donde luchemos codo a codo juntos para que el niño se pueda desarrollar en todos los aspectos, tanto educativo como terapéutico. Nuestro espejo, y la referencia a la que nos gustaría parecernos es el proyecto de Asansull, un colectivo que ha conseguido después de mucho esfuerzo de su equipo con María Luisa Escribano al frente que estas personas dispongan de herramientas para poder desarrollarse en su vida diaria.

Fotos: Manolo Glez

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