“Si te planteas la responsabilidad que tienes en el futuro de tus alumnos, dejas de dormir”

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Foto: Nacho Márquez.

Una chispa saltó en la profesora madrileña Beatriz Izquierdo Cadalso cuando vio en el periódico El País un artículo sobre Castellar de la Frontera. Entonces preguntó a su padre si conocía ese blanqueado rincón del sur, pues durante su vida había viajado por toda España como ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Pues sí, había participado en la construcción de la presa del pantano de Castellar en los años 60 y las referencias fueron excelentes. Así, Beatriz y su familia, que entonces huían cada fin de semana del centro peninsular en una pequeña caravana, vinieron una vez tras otra hasta que decidieron que este era el sitio en el que querían vivir. De aquello ha pasado ya 19 años, el tiempo que hace que da clases en el único colegio del pueblo. Desde hace dos años es la directora del Centro de Educación Infantil y Primaria Tierno Galván.

Prefiere no pararse a pensar demasiado en la responsabilidad que supone dirigir el único centro escolar de primaria de Castellar de la Frontera y en la importancia que pueda tener ella y su equipo en el mañana de sus alumnos. “Eso es duro, si te planteas la responsabilidad que tienes en el futuro de los niños llegas un momento en el que dejas de dormir”, dice, como defendiéndose. “Luego hay que tener en cuenta que estás luchando con lo que viene de casa; la educación de un niño es el 50% en la escuela y el otro 50%, en la casa”, añade la directora del Tierno Galván.

“A mis 61 años, me jubilaría satisfecha dejando niños con inquietudes, que luego terminen el instituto y que sigan estudiando”

No considera que dar clases o dirigir un colegio de un pueblo sea algo particular aunque recuerda que en Pozuelo, la localidad madrileña de la que procede, daba clases en un centro distinto casi a diario. En Castellar, asegura, la relación es “muy familiar”. “Voy por la feria como la Reina de Inglaterra y a veces me tocan en la puerta un domingo para contarte algo”, comenta. “Cuando el colegio crece contigo te vas sintiendo más cómoda. Mis niños han crecido conmigo, ahora vienen padres y madres a los que he dado clase y ahora se las doy a sus hijos”, expone una situación que asegura que es bonita aunque al principio prefiere no saber quiénes son los padres de sus alumnos para no condicionarse.

El Tierno Galván, el Centro de Educación Infantil y Primaria que Beatriz Izquierdo dirige y en el que ha estado trece años como jefa de estudio, tiene 331 alumnos. Un colegio que de su mano y su equipo está renovándose y creciendo con proyectos e ideas como Erasmus Plus. Frente a esas iniciativas, los numerosos retos y problemas que afronta la educación en general. Un aspecto fundamental de la sociedad siempre en un eterno debate y en constantes cambios de caminos que acaban por perder tanto a profesores como a alumnos. “Ahora estamos expectantes con el cambio político, que va a mover de nuevo la educación, se habla de una nueva ley educativa”, comenta la directora y maestra, que añade al respecto: “Eso marea porque te saca del molde; dentro de un molde aprendes a sacarle el máximo partido pero si te lo cambia tienes que volver a empezar”.

Foto: Nacho Márquez.

Sí cambiaría, sin embargo, las horas de asignaturas de música y plástica porque considera que tres cuartos de hora a la semana “es ridículo”. Además de directora, Beatriz es maestra de música, una asignatura de la que habla con pasión y defiende con vehemencia: “La música es entrenamiento del cerebro, desarrolla la memoria de una manera increíble, el conocimiento del espacio, la coordinación, que es muy importante en infantil; la parte social de la música también es importante”.

Con tanto debate, siempre resulta interesante escuchar a los que están al pie del cañón de la formación y Beatriz Izquierdo, con la voz de la experiencia, habla de sus problemas y sus posibles soluciones. “La actitud social hacia la figura del profesor no es la adecuada”, sentencia. “Es muy importante, por ejemplo, el reconocimiento de las familias, si ellas no tienen una actitud positiva hacia las escuelas y hacia los maestros ya no hacemos nada. Si le digo a un niño que tiene que estudiar tanto o hacer tanto y llega a casa y los padres les dicen: ‘esta está loca’; se acabó”, expresa con gesto contrariado.

Subraya con otro ejemplo, el del debate de los deberes en casa. “Las tareas que se llevan a casa es lo que no hacen en clase porque se distraen; mientras unos lo han hecho todo, otros tienen que llevar a casa el trabajo porque tenemos que luchar porque todos terminen al mismo nivel. He visto cosas muy tristes: niños que sacan 9 o 10 y la familia no le da el valor, y otros que suspenden y en Reyes le compran el Taj Mahal”, expresa. Como casi siempre que se habla de una educación casi perfecta, aparece Finlandia. Beatriz Izquierdo envidia que allí su profesión es una de las más importantes y respetadas: “Allí no es maestro cualquiera, es maestro el mejor y si no cumple se le aparta y se le da un tiempo para reciclarse”.

“SER DIRECTORA A VECES ES DURO, UNA DE LAS COSAS QUE NO PUEDEN FALTAR EN MI CAJÓN ES UN PAQUETE DE CLINEX”

Otro de los problemas de los centros escolares en boga es el buying, el acoso escolar. Aclara que se sufre más en los institutos que en los colegios de primaria y señala como uno de los agravantes las redes sociales. “El acoso es una cosa muy seria porque no es una pelea puntual, es algo continuado. En el colegio tenemos mucha vigilancia, los niños en el patio están acompañados de maestros y se anota todo, con lo cual no llega a ningún sitio, pero en un instituto hay menos vigilancia y en la calle, nada”, comenta.

Para combatir el acoso escolar, el Tierno Galván forma parte del Proyecto Escuela de Paz, un plan director en el que se dan charlas sobre Internet, el acoso y otros asuntos relacionados. Es una de los muchos proyectos que Beatriz y su equipo han puesto en marcha en el colegio de Castellar. “Nos han dado un reconocimiento de la Junta de Andalucía como comunidad de convivencia y somos finalistas en el premio Convivencia Plus. Estamos orgullosos de lo que estamos haciendo y vemos que tiene mucho calado”. Las actividades entorno a ese asunto son casi permanentes en el centro.

Foto: Nacho Márquez.

Como directora, sufre más todos esos problemas. “Una de las cosas que no pueden faltar en mi cajón es un paquete de clinex”, sentencia. “Viene gente y te cuenta sus problemas y acabamos todos llorando, llora el niño, llora la madre y llora la directora. Pero tiene su parte buena ser directora, conoces sus problemas y puedes ayudar, pero claro…”, afirma Izquierdo.   

A sus 61 años y con la jubilación a la vuelta de la esquina, Beatriz Izquierdo se resiste a acomodarse como funcionaria y dejarse llevar. Tiene tantos proyectos e ilusión como una recién llegada al complicado mundo de la enseñanza y tiene claro que quiere dejar un legado importante para el Tierno Galván. “Erasmus Plus es mi ojito derecho”, dice a modo de introducción. “Nuestro colegio ha estado muy estancado, acomodado, hemos dado al niño los requisitos legales pero eso no puede ser si quieres que tu colegio funcione y los alumnos vayan adelante”, comenta. El programa Erasmus Plus lleva dos años en el Tierno Galván, y se centra en la formación de los maestros con cursos y formación en el extranjero que enriquecen al maestro pero revierte después en el colegio y en el alumnado. “Es un cambio total de ideas, una forma distinta de ver las cosas”, puntualiza.

“La actitud social hacia la figura del profesor no es la adecuada; es fundamental, por ejemplo, el reconocimiento de las familias”

Además de Erasmus Plus y el Proyecto Escuela de Paz, el Tierno Galván desarrolla programas para la salud, el programa sobre inteligencia emocional y está en mente un plan para integrar voluntarios externos en las aulas son también la cartera de proyectos y realidades que Beatriz y su equipo tienen ahora en la mochila. “En definitiva todo esto es para abrir y mejorar el centro”, expresa Beatriz Izquierdo.

“Me queda poco pero estoy dejando el camino preparado, creo que lo que yo haga no es tan importante como lo que pueda seguir y tengo la suerte de tener a unos compañeros muy buenos. Me iría contenta dejando niños con inquietudes, viendo a alumnos que luego terminan el instituto y siguen estudiando”, sentencia Beatriz Izquierdo Cadalso, la directora que está cambiando el CEIP Tierno Galván de Castellar de la Frontera.

“ERASMUS PLUS ES MI OJITO DERECHO; EL TIERNO GALVÁN HA ESTADO ESTANCADO Y AHORA QUEREMOS MEJORAR Y ABRIR EL CENTRO”

Foto: Nacho Márquez.

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